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Beneficios de caminar a diario en las personas de edad madura

10 marzo 2011

  Muchas personas se resignan y ponen como excusa la edad para no hacer una vida activa en cuanto a cualquier tipo de ejercicio físico, por mínimo que sea. Pero precisamente las personas de una edad madura puede que sean las que más necesiten hacer el esfuerzo de incluir la costumbre del ejercicio aeróbico en su vida cotidiana. Es un esfuerzo necesario que se verá con toda seguridad recompensado y elementos y aportaciones en nuestras ciudades como las amplias zonas peatonales junto a nuestras viviendas o centros de trabajo están ayudando ya a ponerlo mucho más fácil y accesible para todos. A partir de la edad madura cobra especial importancia el aspecto que comentábamos en un artículo anterior acerca del ejercicio no exagerado, por ejemplo, un paseo matinal, como hábito aislado y no como práctica discontinua. Es la forma de evitar posibles lesiones, mareos, calambres o molestias que pueden pasar factura y por otro lado, la manera más fácil y natural de incorporar este tipo de actividades de forma definitiva en el día a día, decisión que a menudo cuesta mucho más en personas mayores que en la juventud, cuando la práctica de ejercicio es más natural y accesible, y supone un esfuerzo de adaptación mucho menor. Los mayores tienen que considerar el paseo como hábito diario de higiene y mental imprescindible, igual que cualquier otro. Al andar, el aparato respiratorio funciona con una mayor intensidad de trabajo con respecto la que se da habitualmente estando sentados, lo que repercute de forma favorable en el aporte de oxígeno y la resistencia de...

Elige lo peatonal cada día.

7 marzo 2011

Es bien conocido que los beneficios de caminar son interminables. Al andar aumenta el nivel de liberación de feniletilamina, que se encuentra en grandes cantidades en estados fisiológicos relacionados con la felicidad. Disminuye la ansiedad, el estrés, la depresión y el riesgo cardiovascular. Mejora la autoestima y, por si fuera poco, también previene el insomnio. Pero hay una cuestión en la que se debería hacer hincapié: los auténticos beneficios se producen al caminar cada día, como costumbre. Las fuertes caminatas exageradas una vez a la semana, o cada mes, aisladas, no son lo óptimo ni desde luego lo más saludable. En ese esfuerzo puntual y desproporcionado se ha comprobado que la mente no se despeja correctamente, y el cuerpo no llega a mejorar de forma adecuada su rendimiento neuronal y muscular. Cada vez más, se está confirmando como uno de los entrenamientos más eficaces para el sistema de adaptación cardiovascular (y su conexión con el digestivo, renal y nervioso) el introducir pequeños hábitos aeróbicos diarios, integrados en el transcurso de las tareas cotidianas que desarrollamos permanentemente. Incorporar pequeños trayectos o ejercicios tan simples como caminar (incluso quince minutos) de forma natural en las distintas actividades que realizamos desde el principio al final del día se traducen más rápido de lo que imaginamos en una mejora del equilibrio fisiológico, un fortalecimiento del corazón, una mayor capacidad de trabajo físico y mental, y un mejor estado de ánimo. Con solo caminar quince minutos cada día. Y sobre es...