Elige lo peatonal cada día.
7 marzo 2011
Es bien conocido que los beneficios de caminar son interminables. Al andar aumenta el nivel de liberación de feniletilamina, que se encuentra en grandes cantidades en estados fisiológicos relacionados con la felicidad. Disminuye la ansiedad, el estrés, la depresión y el riesgo cardiovascular. Mejora la autoestima y, por si fuera poco, también previene el insomnio.
Pero hay una cuestión en la que se debería hacer hincapié: los auténticos beneficios se producen al caminar cada día, como costumbre. Las fuertes caminatas exageradas una vez a la semana, o cada mes, aisladas, no son lo óptimo ni desde luego lo más saludable. En ese esfuerzo puntual y desproporcionado se ha comprobado que la mente no se despeja correctamente, y el cuerpo no llega a mejorar de forma adecuada su rendimiento neuronal y muscular.
Cada vez más, se está confirmando como uno de los entrenamientos más eficaces para el sistema de adaptación cardiovascular (y su conexión con el digestivo, renal y nervioso) el introducir pequeños hábitos aeróbicos diarios, integrados en el transcurso de las tareas cotidianas que desarrollamos permanentemente. Incorporar pequeños trayectos o ejercicios tan simples como caminar (incluso quince minutos) de forma natural en las distintas actividades que realizamos desde el principio al final del día se traducen más rápido de lo que imaginamos en una mejora del equilibrio fisiológico, un fortalecimiento del corazón, una mayor capacidad de trabajo físico y mental, y un mejor estado de ánimo. Con solo caminar quince minutos cada día.
Y sobre es...